Este ciclo está dedicado a aquellos géneros cinematográficos que por lo general no se ven reflejados en los ciclos de cine-debate o cine arte, como por ejemplo, el cine clásico, el cine bizarro, la ciencia ficción, el cine negro, el erótico, el de terror, el spaghetti western, el blaxploitation, el anime, el cine clase 'b' en general y otros géneros. Dentro de estos subgéneros cinematográficos pueden encontrarse verdaderas joyas cinematográficas, como así también las peores películas de la historia; pero si hay algo que todas tienen en común es su garantía de diversión. Esperamos que lo disfruten.

Los Cínecos



PROGRAMACIÓN AÑO 2014

La Huella

Jueves 16 de septiembre

Título original: "Sleuth" (1972) (También conocida como "Juego Mortal")

Dirigida por Joseph L. Mankiewicz; con Laurence Olivier y Michael Caine y otros. Basada en la obra de teatro de Anthony Shaffer. (138 min.)

Andrew Wyke (Lawrence Olivier), destacado novelista de obras de misterio y ganador del premio Edgar Allan Poe por la contrucción de novelas detectivescas, invita a su mansión a Milo Tindle (Michael Caine), el amante de su mujer, un ex peluquero y actual propietario de una cadena de salones de belleza, a tomar unas copas en su casa y proponerle un plan en el que ambos saldrían beneficiados. Wyke, además, es un fanático jugador que ha convertido su mansión en una galería llena de múltiples juegos.

Wyke encarna el espíritu más perversamente sádico del alma humana, de aquellas personas que habiendo tenido cierto éxito en la vida disfrutan humillando a esas otras personas que por su cuna y naturaleza consideran inferiores. De hecho, Wyke invita a Tindle a su enorme mansión para hacerlo partícipe de sus sádicos juegos de humillación y sumisión con los que tanto disfruta.

Este film es, sin dudas, una pieza de teatro. Mankiewicz siempre fue un director de estilo muy teatral en la dirección de actores y en la gestión de sus recursos técnicos. Pero en esta película, una especie de recuperación de las viejas claves de novelas de misterio, una recreación de un clima de divertimento macabro, de intriga absorbente y clásica, lo teatral encaja a la perfección. Como encaja la mansión, los batones de seda, los atizadores y el sótano a lo Poe.

Más allá de las geniales actuaciones de Olivier y Caine, podría decirse que la mansión del escritor es casi un tercer personaje. Llena de muñecos autómatas de cera que acentúan aún más la atmósfera grotesca y a la vez siniestra, como el jocoso "Jack El Marinero Jovial", siempre presto a reir por los pérfidos juegos sadomasoquistas de su amo, o el busto de Edgar Allan Poe sobre la repisa de la chimenea, que de alguna manera sirve como homenaje a este maestro del misterio y de la "miseria humana más recóndita".

Incuestionable obra maestra tanto en la filmografía del citado realizador Mankiewicz como en el género de intriga policíaca, articulada en torno a la ironía, la sutileza e inteligencia emanada de los diálogos que componen ese erudito guión cuya autoría corresponde a un dramaturgo de excepción como Anthony Schaffer, autor del que Hitchcock adaptó otra obra suya: "Frenesí".

Un divertimento cínico y civilizado, un duelo refinado donde los epigramas sociológicos decoran el despecho amoroso; ante todo, esta película propone una ácida y lúcida visión en torno al juego con todas sus vertientes: la del lenguaje (en sus juegos de palabras, adivinanzas, alusiones, registros diversos según la extracción social, los interrogantes, los ingeniosos diálogos), los trucos (encarnados en los muñecos burlones mecánicos, la ruleta que marca el destino, la diana que esconde una caja fuerte, el disfraz, el arma trucada y el arma de fuego real) y el divertimento (juegos de mesa, billares, juguetes musicales, instrumentos).

Un magnífico "tour de force" interpretativo entre dos de los más destacados actores de orígen británico: por una parte Lawrence Olivier, con sus cadencias teatrales, el dominio de la palabra y de la experesión corporal y la ostentación de ese porte aristrocrático que siempre le caracterizó y, por otra parte, un Michael Cane en la cumbre de su carrera, que da vida al advenedizo, ambicioso y rampante pequeño empresario con ansias de un veloz ascenso social que culmina seduciendo a la mujer del aristócrata. Precisamente esta pugna amorosa se convertirá en el detonante capaz de desencadenar toda una serie de tragedias de trampa y cartón, dando pie al conocimiento del pasado que marcó a cada personaje, con sus frustraciones, implícitas intenciones y explícitas acusaciones.
Tanto Olivier como Caine fueron candidatos a mejor actor para el Oscar, aunque ese año la estatuilla se la llevó Marlon Brando nada menos que por su creación de Don Vito Corleone. También tuvo nominaciones a mejor director y mejor banda sonora.

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