Título original: "Mandingo" (1975)
Dirigida por Richard Fleischer; con James Mason, Susan George, Perry King, Roy Poole, Richard Ward, Ken Norton, Brenda Sykes, Lillian Hayman y otros.
Producida por Dino De Laurentiis. Música: Maurice Jarre.

La acción tiene lugar en la plantación Falconhurst (Louisiana), en torno a 1840, antes de la Guerra Civil. Narra la historia de Warren Maxwell (James Mason), propietario esclavista de una plantación y, a la vez, tratante de esclavos, que los explota inhumanamente, los dedica a luchar en espectáculos públicos, fomenta la natalidad de las mujeres para vender los bebés a precios de mercado muy ventajosos, los somete a abusos sexuales,


La película ofrece una visión brutal del trato que recibían los esclavos en las plantaciones del Sur de EEUU antes de la Guerra Civil. La obra levantó una amplia polémica, protestas y críticas, que fomentaron su éxito comercial,


La música, de Maurice Jarre, enriquece la ambientación con melodías de aire sureño muy adecuadas,


Más de tres décadas después de su realización, "Mandingo" emerge como una de esas ignoradas perlas cinematográficas de la primera mitad de aquella década –como The Nickel Ride (El hombre clave, 1974, Robert Mulligan), o The Sugarland Express (Loca evasión, 1974, Steven Spielberg).
Pocas películas pueden ser tan incómodas de ver como esta aportación cinematográfica al terreno de la esclavitud de los negros,


Más allá de recrearse en un periodo oscuro de la historia norteamericana, el film muestra una mirada realmente demoledora sobre los bajos instintos de la condición humana, que muy bien podrían aplicarse a nuestros tiempos actualizando condicionamientos de época. Y es que "Mandingo" muestra una galería de personajes realmente despreciables en el terreno de los blancos, pero también cuestionable para unos negros que siguen aceptando con naturalidad su supuesta "inferioridad" al ser tratados como animales.

De forma paralela el film de Fleischer se beneficia de un cast muy adecuado (donde destacan el veterano James Mason y la inglesa Susan George), y al mismo tiempo propone el acierto de incluir como personaje falsamente positivo a Hammond (muy eficaz Perry King), hijo del dueño. Este siempre se mostrará más condescendiente con ellos, pero no dejaremos de verle disfrutar en las peleas que disputa su mandingo, o haciendo gala de su superioridad de raza en las secuencias finales.

La película, situada probablemente más cerca de la denuncia sin hipocresías que de la exageración, aporta una reflexión a tener en cuenta a la hora de revisar la historia de una lacra que nunca debió existir.
Sin regodearse innecesariamente en las torturas como "12 Años de Esclavitud" ni caer en la liviandad de "Dyango Desencadenado", esta crudísima película es sin duda la mejor en su género.
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