Este ciclo está dedicado a aquellos géneros cinematográficos que por lo general no se ven reflejados en los ciclos de cine-debate o cine arte, como por ejemplo, el cine clásico, el cine bizarro, la ciencia ficción, el cine negro, el erótico, el de terror, el spaghetti western, el blaxploitation, el anime, el cine clase 'b' en general y otros géneros. Dentro de estos subgéneros cinematográficos pueden encontrarse verdaderas joyas cinematográficas, como así también las peores películas de la historia; pero si hay algo que todas tienen en común es su garantía de diversión. Esperamos que lo disfruten.

Los Cínecos



PROGRAMACIÓN AÑO 2014

Drácula, el Príncipe de las Tinieblas

Viernes 30 de mayo

Título original: "Dracula, Prince of Darkness" (1966)

Dirigida por Terence Fisher; con Christopher Lee, Barbara Shelley y otros.

Se trata de la tercera de las películas que conforman la serie que la Hammer dedicó a la creación de Bram Stoker. Y como en la primera, lleva la batuta de la dirección el excelente Terence Fisher, que ahí consigue uno de sus mejores trabajos, y por ende, una de las mejores películas fantásticas de todos los tiempos. La Hammer Film Productions Limited fue una productora británica que entre los '50 y los '60 renovó el género del terror con películas baratas donde solían repetirse los actores, los directores y las historias. Su mérito fue darle nueva vida a personajes que ya parecían enterrados por el medio, y es el caso del conde Drácula en este filme: una pareja de turistas quedan atrapados en el castillo donde el perverso vampiro acaba de despertar luego de varios años fuera de combate.

El legendario Christopher Lee interpreta al conde, mientras Terence Fisher (El Mastín de los Baskervilles) dirige y cumple como buen artesano. La película se inicia con un prólogo, que no es otra cosa que el soberbio final de Drácula (1958), donde una voz en off va explicando como Van Helsing terminó con el imperio de Tinieblas de Drácula. Debido a la diferencia de formatos entre los dos filmes (Drácula está rodada en formato cuadrado y Drácula, Príncipe de las Tinieblas, en panorámico) el director envuelve en una especie de neblina estas imágenes de arranque, que sirven no solo para enmascarar esta dificultad técnica sino también para crear una atmósfera fantasmal y fantástica de gran efectividad. A continuación se nos ofrece una escena estupenda para presentar al padre Sandor. Los lugareños, ante la sospechosa muerte de una joven, creen que se trata de vampirismo, pero él les reprocha su comportamiento supersticioso, y consigue que la madre de la muchacha recupere su cuerpo para ser enterrado como Dios manda. Este antagonista de Drácula se define en esta y en posteriores escenas, sobre todo en el encuentro con los ingleses en la taberna, como un hombre práctico, amante de los placeres sencillos y enemigo de toda superstición: un cazavampiros atípico y dotado de una gran frialdad.

“Drácula, príncipe de las tinieblas” parte del nudo argumental ideado por Stoker, que formaba la trama de las anteriores entregas del cineasta británico. Dos parejas hacen caso omiso de las advertencias y se encaminan al castillo del conde Drácula. Tras un accidente no del todo fortuito, son recogidos por un macabro personaje. Lo mejor de esta secuela de “Drácula” es la espléndida atmósfera de misterio, horror sobrenatural, y sin embargo, elegancia, que destila el filme, tan lejos de los efectismos de las malas películas actuales de terror. A la sutil ambigüedad de la obra no es ajena la composición del personaje principal que hace Christopher Lee, el actor que mejor ha sabido interpretar el maléfico a la vez que sugestivo noble transilvano, hasta el punto de que los rasgos del vampiro por excelencia han tomado ya, en la memoria colectiva de los espectadores, la imponente faz del actor inglés.

Filme muy recomendado para los aficionados al género de terror.

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