Este ciclo está dedicado a aquellos géneros cinematográficos que por lo general no se ven reflejados en los ciclos de cine-debate o cine arte, como por ejemplo, el cine clásico, el cine bizarro, la ciencia ficción, el cine negro, el erótico, el de terror, el spaghetti western, el blaxploitation, el anime, el cine clase 'b' en general y otros géneros. Dentro de estos subgéneros cinematográficos pueden encontrarse verdaderas joyas cinematográficas, como así también las peores películas de la historia; pero si hay algo que todas tienen en común es su garantía de diversión. Esperamos que lo disfruten.

Los Cínecos



PROGRAMACIÓN AÑO 2014

Arresto Preventivo

Jueves 28 de mayo · 18 hs

Título original: "Garde À Vue" (1981)
(También conocida como "Ciudadano Bajo Vigilancia")

Dirigida por Claude Miller; con Lino Ventura, Michel Serrault, Romy Schneider, Guy Marchand y otros.

Una noche de Año Nuevo, el inspector Antoine Gallien, secundado por Belmont, su colaborador, recibe en la comisaría al notario Martinaud. Acaban de ser descubiertos los cuerpos de dos niñas asesinadas y violadas. Ahora bien, Martinaud conocía a una de ellas. Este último trata de jugar al personaje influyente, pero cambia rápidamente de conducta cuando el inspector le demuestra que su ausencia de coartada lo convierte en el sospechoso número uno...

Prestigioso film de Claude Miller, ganador de 4 César: a mejor actor (Serrault), guión, actor de reparto (Marchand) y montaje. También fue nominado en las categorías de fotografía (Bruno Nuytten), sonido, director y film.

Interesante film francés de intriga, muy bien realizado e interpretado, gracias a un medido guión donde los diálogos, fundamentales en una película donde el interrogatorio a un sospechoso es la principal baza, son excelentes y denotan una inteligencia fuera de toda duda. De todas formas no es un guión original, sino que está basado en la novela "Brainwash", de John Wainright.

Aquí los papeles principales los llevan Lino Ventura, soberbio actor italiano emigrado cuando era niño a Francia y descubierto por Jean Becker cuando competía en lucha libre, y por el genial Michael Serrault, que con este papel conseguiría el César francés.

El ritmo es impecable, yendo de menos a más, según se van descubriendo particularidades de la vida familiar del sospechoso. Tiene la duración necesaria y la intriga está bien llevada. La aparición de la siempre maravillosa Romy Schneider (en uno de sus últimos trabajos cinematográficos), le da un aire de fatalidad a la historia, a la vez que la impregna de una profunda tristeza.

"Arresto Preventivo" es un polar reducido a la mínima expresión, desarrollado en su práctica totalidad en un solo decorado y sin más artificios que un par de flashbacks, o más bien retrospectivas que no paran la acción; en definitiva, no más elementos que el veterano Lino Ventura, el sospechoso Michel Serrault y Guy Marchand como convidado de piedra. Ventura interroga a Serrault, pero rápidamente el interrogatorio se torna en duelo verbal entre dos lobos viejos que los va aislando (y a nosotros con ellos) poco a poco del contexto que los ha reunido, no así de sus roles; Ventura y Serrault juegan al gato y al ratón sin moverse de sus asientos, intentando convencerse a sí mismos de que la realidad no volverá a hacerse con ellos a la salida.

Los incisos de Guy Marchand, y en especial el de Romy Schneider correrían el peligro de hacer caer el film en la moralidad, rectitud o simple planicie que se evita hasta entonces de no ser por la fuerza de sus intérpretes, o su simple presencia. Los Martinaud, una vez empezamos a conocerlos bien vía Schneider, vemos que bien podrían provenir del cine de Claude Sautet. Pero no es sólo mérito de ella.

Y es que Claude Miller no desaprovecha el potencial del film; se limita a manejar los hilos con la sobriedad suficiente como para no estorbar a sus intérpretes, y no jugar con el espectador (como hiciese Stephen Hopkins en la versión americana de la obra que nos ocupa: "Bajo Sospecha" (2000), interpretada por Gene Hackman y Morgan Freeman). Sin embargo, en la secuencia de Schneider se libra de esa sobriedad, y permite que ella ilumine la pantalla, aun cuando sólo la vemos en la oscuridad. Este inciso, tan bello como en parte desgarrador, es la mejor secuencia de la película y uno de los mejores momentos del según parece decayente cine francés de los 80.

Con este filme desasosegante y minimalista (no estamos tan lejos de La Soga) que nunca da a la platea más de lo necesario, y sin necesidad de hacernos creer que nuestra vida futura será más esperanzadora que la presente, Miller cede todo protagonismo en beneficio de esta pequeña obra maestra del cine de género en la que Michel Serrault, una vez más, se come la pantalla.

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