Este ciclo está dedicado a aquellos géneros cinematográficos que por lo general no se ven reflejados en los ciclos de cine-debate o cine arte, como por ejemplo, el cine clásico, el cine bizarro, la ciencia ficción, el cine negro, el erótico, el de terror, el spaghetti western, el blaxploitation, el anime, el cine clase 'b' en general y otros géneros. Dentro de estos subgéneros cinematográficos pueden encontrarse verdaderas joyas cinematográficas, como así también las peores películas de la historia; pero si hay algo que todas tienen en común es su garantía de diversión. Esperamos que lo disfruten.

Los Cínecos



PROGRAMACIÓN AÑO 2014

El Desierto de los Tártaros

Martes 27 de septiembre

Título original: "Il Deserto dei Tartari" (1976)

Dirección: Valerio Zurlini
Intérpretes: Vittorio Gassman, Jacques Perrin, Giuliano Gemma, Helmut Griem, Philippe Noiret, Jean-Louis Trintignant, Max von Sydow, Fernando Rey, Francisco Rabal, Laurent Terzieff
Guión: André G. Brunelin, Jean-Louis Bertucelli (Novela: Dino Buzzati)
Fotografía: Luciano Tovoli
Música: Ennio Morricone
Producción: Coproducción Italia-Francia; Cinema Due / France 3 Cinéma
País: Alemania Occidental, Francia, Italia
Duración: 140 min.


Miembros de un ejército de difícil filiación esperan a lo largo de los años un ataque de los tártaros. Están tácitamente encerrados en la fortaleza de Bastiano, una construcción rodeada por los restos de una ciudad destruída y calcárea que limita con el desierto; "con la nada", como precisa uno de los personajes, pero que está estratégicamente situada para defender el paso de un inmenso y legendario desierto. Habitan un espacio casi mítico, alejado de la historia, del tiempo y del espacio, esperando que algo suceda entre la rigidez de las normas militares y la soledad absoluta y repetitiva de un lugar que está casi fuera del mundo. La vida de la guarnición se desarrolla en medio de patrullas, sesiones y discusiones sobre tácticas de batalla, mientras esperan que el ataque de un enemigo que nunca llega pueda justificar su presencia allí.

La historia se centra en el joven Giovanni Drogo, quien poco después de su ingreso en la fortaleza pretende abandonarla, intentando conseguir un certificado médico que lo releve, pero luego decide quedarse esperando el momento de que le lleguen las glorias militares, la lucha, la guerra...

Las grandiosas tomas del inmenso desierto, las montañas y la extraña ciudad abandonada, que parece contener algún misterio de tiempos pasados, todo contrasta terriblemente con el destino de los hombres: sólo basta con ver sus ridículas ceremonias, su férrea disciplina militar, su absurda e irrisoria carrera en medio del olvido, mientras lo sacrifican todo -salud, juventud, familia, amigos- por un ideal militar: liderar la defensa contra el ataque de un enemigo al que nadie jamás ha visto.

Los personajes están repletos de emociones reprimidas y confusión interior; el fuerte es una metáfora de su prisión espiritual y el enorme desierto es un recuerdo de sus miedos y aspiraciones perdidas a través de años y años de rutinas repetitivas que terminan convirtiéndose en sus vidas, mientras esperan que algo extraordinario les dé algún sentido a sus existencias.

La arena del desierto, la artificialidad de la vida militar dentro de la fortaleza, los rituales y los uniformes, los miedos inconfesados, las amistades y enemistades entre los oficiales, la autoridad que casi nunca explica sus decisiones, los recuerdos a medias de sus vidas pasadas, y el presentimiento siempre presente creado por las sombras del desierto, sombras que a veces generan visiones de una amenaza indefinible; una amenaza aplazada e inconcreta, pero obsesivamente presente.

Valerio Zurlini y su productor-protagonista Jacques Perrin fueron fieles a la novela, llevando a la pantalla una de las obras maestras de la literatura más abstractas, metafóricas y depresivas del siglo XX (además de ser una de las pocas novelas admiradas por Jorge Luis Borges). Con un reparto excepcional, Perrin está perfecto y convincente en su papel de Drogo, el joven oficial que espera y espera por algo que no sucede: el ataque de los tártaros simboliza todo aquello que anhela pero que tal vez cuando llegue sea demasiado tarde. Valiente, orgulloso y con grandes expectativas, el héroe se va volviendo cada vez más débil y fracasado bajo el peso implacable de los años.

Acompaña un reparto excepcional: Vittorio Gassman como el coronel Filimore, un hombre experimentado e inteligente que contrasta con el Mayor Mattis (Giuliano Gemma), un fanático de las reglas y el orden; Max Von Sydow en una de las actuaciones más brillantes de la película interpretando a Hortiz, un oficial veterano que espera de que llegue el ataque tártaro les cambie la vida; junto a Jean-Louis Trintignant, Francisco Rabal, Fernando Rey, Philippe Noiret y Helmut Griem.

La impresionante fotografía es realzada por la música de Ennio Morricone, ambas ayudan a retratar el paisaje onírico, inexorable y sobrecogedor que envuelve a este inolvidable y único film.


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Il Sorpasso

Jueves 29 de septiembre.

Título original: "Il Sorpasso" (1963)

Dirección: Dino Risi
Intérpretes: Vittorio Gassman, Jean Louis Trintignant, Catherine Spaak y otros
Guión: Dino Risi, Ettore Scola, Ruggero Maccari
Fotografía: Alfio Contini
Música: Riz Ortolani
Producción: Fair Film / Incei Film / Sancro Film
País: Italia
Duración: 105 min.


Una típica crónica italiana de los años sesenta. Con en la extrovertida personalidad de Gassman, el argumento, en el que intervino un joven Ettore Scola, describe la amistad de un vividor prefesional y un tímido, facilmente modelable estudiante que recibe sus lecciones de viveza en una Roma inesperadamente desdoblada por las vacaciones, aunque siempre palpitante en fiestas y reuniones de la alta burguesía.

Dino Risi consiguió del film una dimensión emblemática que ganó en popularidad a otros títulos suyos quizás más comprometidos y ambiciosos.

"Il sorpasso", vista a la distancia, se ha convertido en el documento visual-auditivo que mejor revela la eclosión de un estado de súbito bienestar socioeconómico de la cultura peninsular, después de los amargos años de privación de la posguerra. En 1962 Italia vivía, en efecto, una euforia de expansión y consumismo: fue la fiebre de los electrodomésticos, el turismo, la moda, los festivales de música, los temas bailables de Peppino di Capri y la exultante incitación a volar de Domenico Modugno, los shows de la TV, la diversión playera y, sobre todo, la pasión por los autos. La apoteosis de los nuevos "automovilistas ("i motorizzati") dio lugar a varias comedias. "Il sorpasso" fue la más notoria.

Pero, además, la de Risi era una gran comedia. Con una apariencia de entretenimiento veraniego, la acción -según el argumento de Ettore Scola y Rugero Maccari- presenta al inefable e incontenible Bruno, una creación de Vittorio Gassman que dio lugar a un arquetipo: el fanfarrón que hace sonar el claxon de su Alfetta Spider (una "máquina" que se convirtió en legendaria) y se burla de los demás automovilistas de la ruta adelantándoseles a toda velocidad (eso es, en Italia, un "sorpasso"), seduce mujeres y con su simpatía conquista a todo el mundo. En su paseo por los alrededores de Roma, en ese tórrido agosto arrastra a un pusilánime estudiante de derecho (Jean-Louis Trintignant), que resultará la víctima trágica de las bravuconadas automovilísticas de Bruno.

Vittorio Gassman, que en 1960 habia dado un adelanto de su personaje en "Il Mattatore", recuerda de "Il sorpasso" la secuencia en la que su incontenible Bruno baila con la mujer de un empresario en un restaurante de la ruta. "Y a mí me salió del alma algo impensado." Gassman-Bruno, en efecto, se separa un poco de su compañera de baile y, al ver el efecto arrobador de sus mimos, le espeta el inmortal comentario fanfarrón: "Modestamente..." El actor evoca ese rapto inefable: "Si entre mis muchísimos films yo tuviera que elegir uno, sería "Il sorpasso", porque aquel "Modestamente...", para mí fue mi Hamlet".


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Este es el tema principal de la película:

Casta de Malditos

Jueves 11 de agosto

Título original: "The Killing" (1956)

Dirección: Stanley Kubrick
Intérpretes: Sterling Hayden, Coleen Gray, Vince Edwards, Jay C. Flippen, Marie Windsor, Ted DeCorsia, Elisha Cook, Joe Sawyer, Timothy Carey, Jay Adler, Joe Turkel, Kola Kwarian, James Edwards, Tito Vuolo, Cecil Elliott, Dorothy Adams, Herbert Ellis, Pary Carroll
Guión: Stanley Kubrick (Novela: Lionel White. Diálogos: Jim Thompson)
Fotografía: Lucien Ballard (B y N)
Música: Gerald Fried
Producción: MGM / UA
País: EE.UU.
Duración: 83 min.

SINOPSIS Johnny Clay, un ex convicto, ha decidido dar el último golpe de su vida: llevarse la recaudación de un hipódromo. Selecciona meticulosamente a los que serán sus colaboradores, y planea la estrategia del asalto con precisión insospechada... (FILMAFFINITY)

"La mejor película de Kubrick (...) Genial guión; Kubrick exprimió el zumo de la imaginación del gran novelista Thompson y logró que escribiese uno de los juegos de geometría cinematográfica más precisos de que hay noticia" (Ángel Fdez. Santos: Diario El País)


El filme narra la planeación y posterior ejecución de un “gran golpe” al hipódromo de Long Island en Nueva York, que dejaría como ganancia un botín de dos millones de dólares durante la celebración de la carrera más importante de la temporada. El protagonista y autor intelectual del atraco es Johnny Clay, un delincuente veterano quien durante los cuatro años de recluído en prisión ha preparado minuciosamente un plan perfecto con el cual piensa retirarse de por vida. Para llevarlo a cabo, ha decidido reclutar a colaboradores no profesionales y evitar de esta forma los errores habituales que se desprenden de esa situación. De hecho, cada uno de sus compinches no sólo sabe poco o nada del otro, sino que tienen un lugar asignado en la compleja operación que Clay ha ideado para saquear las taquillas del hipódromo. A su vez, todos ellos cargan con serios problemas económicos y personales (pérdidas en la bolsa o en apuestas, deudas a prestamistas gangsteriles, una esposa arpía e interesada, una mujer enferma, la soledad, etc.) y esperan solucionar sus preocupaciones y comenzar una nueva etapa con las ganancias del delito.

Stanley Kubrick había filmado anteriormente dos intrigantes relatos; no obstante, fue precisamente este insuperable ejemplo de cine negro, que lo colocó como un creador de respeto, debido a la compleja estructura de relojería que establece. En particular, el uso del espacio y la construcción del tiempo: la utilización constante del flashback, el papel del narrador omnipresente, o las escenas que se repiten para mostrarnos otro ángulo de la situación. Asimismo, su impresionante y ágil ritmo, apoyado en un extraordinario elenco, muchos de ellos figuras o actores de apoyo de filmes policíacos Serie B.

Su notable banda sonora está a cargo de Gerald Fried, quien más tarde musicalizaría decenas de series de TV de culto como: "La ley del Revólver", "La isla de Gilligan", "Viaje a las Estrellas", "El Agente de Cipol", o "Perdidos en el Espacio". Al igual que la fotografía a cargo de Lucien Ballard, el mismo de "Temple de Acero" y varias películas de Sam Peckinpah como "La Pandilla Salvaje" o "La Huída", entre otras.

Kubrick consigue asociarse con el emprendedor productor James B. Harris -más tarde convertido en realizador (Cop, El vigilante)- y adaptar así la novela de Lionel White, apoyado en los diálogos por otro estupendo novelista policiaco hard boiled, Jim Thompson, con la que confirmó su capacidad narrativa y su inclinación hacia la violencia y el desencanto social al narrar los pormenores de un singular asalto millonario planeado meticulosamente por Johnny Clay -estupendo Sterling Hayden-, un ex convicto que ha obtenido su libertad, apoyado por cuatro perdedores: un cantinero, un cajero del hipódromo, un contador alcohólico y un policía endeudado. El relato sirvió a su realizador para romper las convenciones del suspenso al fragmentar el tiempo de manera innovadora superando el simple alarde estilístico para influir directamente en la estructura argumental.

Este film de Kubrick representa uno de los puntos más álgidos del llamado cine negro estadunidense, realizada en un tono muy cercano al documental policiaco, que propone una inquietante visión fatalista del entorno. Al ocaso del antihéroe que se juega la vida en busca de una oportunidad corresponde una iluminación que destaca lo oscuro de sus planes y lo inaccesible de éstos. Rostros iluminados desde abajo produciendo efectos siniestros, escenarios claustrofóbicos o travellings coreográficos en contraste con un montaje vertiginoso y nerviosistas secuencias de acción.

Aquí, todas las situaciones que anteceden al atraco parecen perfectas e infalibles, sin embargo es evidente el tono pesimista del relato y los puntos débiles de sus protagonistas. Ejemplo de ello, la ambición y la amoralidad sexual de la feme fatale, misma que resulta muy explícita en una novela y en una película de los años cincuenta y que encarna de manera formidable Marie Windsor en el papel de Sherry Peatty, una mujer cínica y sensual, de alto voltaje erótico que se aburre con su marido, el más apocado miembro de la banda (el gran Elisha Cook Jr que trabajo en filmes como "El Halcón Maltés", "Dillinger", "Al borde del Abismo" o "La hora del vampiro"/Salem’s Lot). Y es que de manera muy común en el género policial noir, los personajes femeninos se trastocan en víctimas o en victimarias y a su vez, en foco de conflictos.

Atracos, secuestros, pasión, alcohol, homosexualidad latente y sutil, traiciones, y personajes que parecen piezas de ajedrez en el que se describen minuciosos retratos sicológicos de sus personajes al margen de la ley, eclipsados por un pesimismo y un destino implacable. Por encima del interesante trabajo de estructura temporal alrededor del robo al hipódromo, "Casta de Malditos" es sin duda un gran relato de personajes. El espectador conoce los motivos que han llevado a cada uno de los integrantes de la banda a cometer ese atraco: el policía endeudado con un mafioso, el marido que cuida de su esposa enferma, el esposo cobarde que quiere una vida normal con una arpía sedienta de sexo y dinero y a su vez, el protagonista obsesionado con el golpe perfecto en un universo de perdedores como sucede en el impactante final.

Un filme que va acelerando el ritmo y la emoción gracias a la forma en la que Kubrick juega con el tiempo, acelerándolo o deteniéndolo para conducir al espectador a momentos muy concretos de la historia, a la vez que ayuda a situarlo en las escenas clave que nos muestran, los motivos y los errores de los personajes quienes, como en una partida de ajedrez tienen un valor y una trayectoria específica, de ahí, la aparente e inocua secuencia en la que Clay busca al luchador retirado Maurice (Kola Kwariani), precisamente en un club de ajedrez, en dónde éste ofrece consejos a un jugador en relación a la manera de mover las piezas para ejecutar un jaque mate.

Rafael Aviña
Fuente: http://cineclubviena294.wordpress.com/2011/02/25/casta-de-malditos-the-killing-estados-unidos-1956/


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Pan, Amor y Fantasía

Jueves 18 de agosto

Título original: "Pane, Amore e Fantasia" (1953)

Dirección: Luigi Comencini
Intérpretes: Gina Lollobrigida, Vittorio De Sica, Roberto Risso, Marisa Merlini, Virgilio Riento, Maria Pia Casilio, Tina Pica, Memmo Carotenuto
Guión: Luigi Comencini y Ettore M. Margadonna
Fotografía: Arturo Gallea (B y N)
Música: Alessandro Cicognini
Producción: Titanus
País: Italia
Duración: 92 min.

La película, que obtuvo una nominación a los Oscar al mejor guión y fue galardonada con el Oso de Plata en el festival de Berlín de 1954, lanzó a Gina Lollobrigida como estrella del cine italiano y fue el primer éxito de Luigi Comencini. En Sagliena, un pequeño pueblo imaginario del centro de Italia, Antonio Carotenuto, un subteniente de los “carabinieri” procedente del norte de Italia, de mediana edad, soltero y mujeriego (interpretado magistralmente por Vittorio De Sica), se enamora de la guapa Maria Pizzicarella. Maria, llamada la “Bersagliera”, tiene numerosos admiradores, entre los que está también el cabo Pietro Stellati, sobrino del párroco del pueblo, que no se le declara por ser demasiado tímido. Maria corresponde sinceramente a su amor y está decidida a conquistar al joven entre renuencias y concesiones, a pesar de sus escarceos con el maduro subteniente. También Anna la comadrona está enamorada de Antonio, pero oculta sus sentimientos.

La película se desarrolla como una comedia costumbrista con toques de drama. La estética corresponde al neorrealismo italiano, dentro de lo que se ha llamado "neorrealismo rosa", que ofrece una visión optimista, no focalizada en aspectos lacerantes, sino que éstos aparecen reflejados ocasionalmente en el film, confiriéndole un cierto sabor amargo a esta comedia. La población de la aldea incluye ancianos ociosos, que se entretienen como mirones, que alimentan rumores y sospechas. La pobreza se visualiza en el vestir, las viviendas, la precariedad de las infraestructuras y la escasez de alimentos. Cuando el comandante pregunta a un vecino qué come, éste le responde “pan con fantasía” (pan solo). Por la pantalla desfilan personajes típicos de la época, como el vendedor ambulante de telas, los intocables sobrinos del párroco, la leñadora joven, decidida, inocente y de corazón de oro, María “Fisky” De Ritis, etc. Se ven acontecimientos colectivos, hoy tan singulares como la peregrinación de dos días a un monasterio próximo, la procesión de San Antonio con ángeles blancos, la fiesta en la plaza mayor, los uniformes de gala. Las historia está salpicada de humor sutil, irónico y mordaz, que se afirma a través de gestos, situaciones y palabras. En el centro del relato se levanta la sensualidad, atractivo, diligencia y espontaneidad de María, envidiada, admirada y deseada. En lo que hace referencia a sus intereses y a sus amores, ella es la que manda por encima de todos (comandante, párroco, alcalde, comadrona y madre). Encarna a la mujer independiente y autosuficiente, que se formó durante la II Guerra Mundial y se impuso en la posguerra.

El guión se basa en la realidad de las aldeas italianas en los años de posguerra. Se rodó en exteriores de Castel San Pietro Romano (Lazio) y en los Titanus Studios (Roma).

La música, del prolífico Alessandro Cicognini, hace uso de melodías de aires populares, atávicos y rústicos (armónica, flauta). La fotografía ofrece perspectivas amplias y de gran profundidad, primeros planos expresivos y una larga sucesión de diálogos. El filme obtuvo un gran éxito de público gracias a las brillantes interpretaciones de Vittorio de Sica y Gina Lollobrigida en unos de sus papeles más recordados, así como el gran casting de actores secundarios.


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