Este ciclo está dedicado a aquellos géneros cinematográficos que por lo general no se ven reflejados en los ciclos de cine-debate o cine arte, como por ejemplo, el cine clásico, el cine bizarro, la ciencia ficción, el cine negro, el erótico, el de terror, el spaghetti western, el blaxploitation, el anime, el cine clase 'b' en general y otros géneros. Dentro de estos subgéneros cinematográficos pueden encontrarse verdaderas joyas cinematográficas, como así también las peores películas de la historia; pero si hay algo que todas tienen en común es su garantía de diversión. Esperamos que lo disfruten.
En el MARFICI Martes 11 a las 14 hs en el Cine Corrientes 2
Título original: "Space Is The Place" (1974)
Dirigida por John Coney; con Raymond Johnson, Barbara Deloney, Sun Ra and his Intergalactic Solar Arkestra.
Retirada de los cines poco tiempo después de su estreno, prácticamente inencontrable desde hace años y, sin embargo, convertida en película de culto por varias generaciones.
Luego de atravesar el espacio en una nave propulsada por música de jazz, Sun Ra se aproxima a la Tierra, con la intención de llevarse a la población negra a un nuevo planeta en donde pueda prosperar, y con esa misión aterriza en California. Allí se encuentra con un supervillano, the Overseer (el "Capataz", en alusión a los supervisores de la época de la esclavitud), interpretado por Ray Johnson, que explota a la población negra, en alianza con la NASA y el FBI. Luego de jugarse los destinos de la población negra en un extraño partido de naipes, ¿conseguirá Sun Ra salvarlos?
Esta auténtica joya del cine, mezcla de ciencia ficción surrealista y blaxplitation (y documental autobiográfico de quien aseguraba haber nacido en Saturno), que cuenta por si fuera poco con una banda sonora de otro planeta a cargo de la mismísima Intergalactic Solar Arkestra de Sun Ra, nunca ha sido proyectada en Argentina ni en países de habla hispana.
Así comienza:
Otras escenas (editadas, sin spoilers):
Como bonus, aquí va un tema de la banda original de sonido:
Dirigida por Robert Mulligan; con Jennifer O'Neill, Gary Grimes, Jerry Houser, Oliver Conant, Lou Frizell, Christopher Norris, Katherine Allentuck. Con música de Michel Legrand. Duración: 102 min.
Han pasado muchos años desde que Hermie pasó sus vacaciones junto a Oscy y Benji en una isla. Todavía recuerda aquel verano, en el que se enamoró de una mujer mucho mayor que él.
La historia es bien simple, pero ahí reside su encanto: Un hombre recuerda un verano maravilloso, el del 42. Las aventuras en la playa con sus dos amigos, sus flirteos con adolescentes no muy agraciadas, las sesiones de cine, los libros de adultos... Pero todo se desvanece cuando la ve a ella, la misteriosa y bella mujer cuyo marido parte hacia el frente.
Una película sobre la pérdida de la inocencia, del primer amor, de la nostalgia, que sigue la estética de la época, por lo que a veces recuerda a "La última película" (Peter Bogdanovich, 1971). Mientras que en los últimos años el tema del descubrimiento del sexo y el amor en un grupo de amigos adolescentes da como resultado "American Pie" y similares, aquí destaca la curiosa combinación de la ingenuidad que muestran los muchachos con su sentido común, con esos comentarios (por ejemplo, la conversación que tiene lugar cuando Oscy y Hermie quieren copiar el libro de los padres de Benji) que, siendo tan inocentes, esconden una sabiduría muy poco común. La secuencia de la farmacia y los preservativos, aunque excesivamente larga, es uno de los momentos más divertidos de la película: simplemente memorable y encantadora.
La última recta del filme es de una belleza incontenible, subrayada por una Jennifer O´Neill de la que la mitad de los espectadores se enamoraron, y de la oscarizada música de Michel Legrand, una dulzona y pegadiza melodía que sin dudas se convirtió en uno de los protagonistas fundamentales del film.
Visión de una más que finiquitada adolescencia, de realista onirismo tanto en su atmósfera como en su ambiente, "Verano del 42" es una película extrañamente sencilla, contenida y hermosa, de una previsibilidad que nunca ha sido tan acertada. Va directa a las emociones, con dulzura pero sin sensiblería barata, melancólica, se transforma en un recuerdo universal sobre el paso de la adolescencia a la madurez.
Herman Raucher, con esa emotiva manera de escribir su historia; Robert Mulligan, con la profunda sensibilidad que cada tanto demostraba en la dirección (“Matar un Ruiseñor”, “Un Verano en Louisiana”…); Michel Legrand con su bellísima partitura; y Jennifer O’Neill con su dulcísima presencia, hacen de “VERANO DEL 42” un filme que nos llega hasta lo más recóndito del alma.
Ganadora del Oscar a la Mejor banda sonora original y con otras 3 nominaciones.
Título Original: "Peccato che sia una canaglia" (1954)
Dirigida por Alessandro Blasetti; con Marcello Mastroianni, Sophia Loren y Vittorio De Sica Duración: 95 min.
Paolo conduce en su taxi a la encantadora Lina y a sus tres amigos a la playa, pero se da cuenta de que lo que ellos pretenden es robarle su vehículo. Ella le enreda con explicaciones confusas y le lleva a conocer a Sopriano, su padre. Paolo piensa que se trata de una familia honrada, hasta que descubre que la pitillera de oro que ella le ha dado había sido sustraída, que Sopriano se ha apropiado de una maleta en la estación y que padre e hija son carteristas en los autobuses. Paolo los denuncia a la Policía, pero ellos se las arreglan para distorsionar los hechos y parecer que son inocentes. Desesperado, Paolo propone a Lina que abandone la vida de ladrona, y ella acepta encantada: él es el primer trofeo que no ha tenido que robar.
El gran director italiano Alessandro Blasetti (Roma, 1900-1987) fue uno de los primeros en participar en las películas de episodios que se ponen de moda en el cine italiano en los años cincuenta y sesenta con Sucedió así y Nuestros tiempos, y dirigió dos de los primeros ejemplos de lo que se llamaría "comedia all’italiana", Lástima que sea tan canalla, adaptación de un cuento de Alberto Moravia, y La suerte de ser mujer (1955); en ambas películas lanzó a la pareja cómica formada por Marcello Mastroianni y Sophia Loren.
En esta divertidísima comedia italiana de principio de la década del cincuenta encontramos a una de las parejas más inolvidables de la historia del cine en sus comienzos: los jovencísimos Sophia (con 20 años recién cumplidos!) y Marcello se sacan chispas en unos dialogos rápidos y brillantes. Por supuesto que el enorme Vittorio De Sica (un genio absoluto tanto detrás como delante de las cámaras) termina robándose la película con la brillante composición de su personaje, un entrañable, educado y "noble" ladrón. La última escena del film en la comisaria es antológica y eleva la figura de De Sica a cotas que lo emparentan con una suerte de Groucho Marx alla italiana desopilante y genial.
Años después el trío de oro del cine italiano (Loren-Mastroianni- De Sica) volvería a encontrarse en otros trabajos, algunos de lo más alto y genial de sus carreras, y con distintos tenores estilísticos, pero en este primer encuentro la diversión y frescura que nos transmiten hacen que, a pesar de no ser una obra maestra del cine, se transforme en un film inolvidable.
"Sin duda, uno de los títulos más importantes de la época dorada de la comedia italiana. Un guión lleno de frescura (...) exquisita producción que se mueve entre el costumbrismo tradicional y la picaresca más imaginativa. Todo un lujo." (Fernando Morales: Diario El País, España)
Dirigida por Andrew V. McLaglen; con Roger Moore, Richard Burton, Richard Harris, Hardy Krüger, Stewart Granger y otros. Duración: 145 minutos.
Un grupo de mercenarios es contratado por una megacorporación para rescatar a un líder político cautivo de una dictadura en Africa. El interés de la empresa en el asunto es monetario, por eso cuando llega a un trato con el dictador, decide abandonar a los mercenarios en mitad de su misión. El puñado de valientes deberá abrirse paso a tiros de vuelta a casa.
Protagonizada por Richard Burton, Richard Harris (Un hombre llamado caballo), Roger Moore (el James Bond de la época), Hardy Krüger (El secreto de Santa Vitoria y El vuelo del Fénix original) y Winston Ntshona (Una árida estación blanca), con la aparición como malo de Stewart Granger (El prisionero de Zenda), tiene una trama bastante simple pero con una gran tensión narrativa.
Un banquero sin escrúpulos contrata a un viejo coronel mercenario (Richard Burton) para rescatar a un lider africano (Winston Ntshona). Burton acepta y elige a su equipo. Salvo Richard Harris, exitoso tratante de arte, y un enfermero homosexual (un personaje entrañable y divertido). El resto son perdedores, gente a la que la vida ha derrotado y que en la mayor parte de los casos lo único que buscan es una segunda oportunidad, una nueva ocasión de volver a ser jóvenes o de reconstruir su existencia. En el fondo lo que buscan todos ellos es un objeto a sus vidas y, en cierto modo, huir de un mundo donde la ética y el honor no existen. Y esa es la gran paradoja de esta película: los únicos con ética y honor son los mercenarios. Aquellos que creemos que son los triunfadores, los modelos a imitar, son unos seres despreciables. Saben que lo que hacen está mal, pero les reporta beneficios y por lo tanto lo hacen igual. El daño que ocasionen a los demás los tienen sin cuidado. Por eso esta película es casi un símbolo, no tanto del mundo de los 70 y 80, sino de lo que ha venido después.
Sostenida por un reparto espectacular, "Los Gansos Salvajes" es una película entretenida, una de las grandes joyas del cine de acción sin reservas, incluso con algún toque de humor, pero muy escaso. Políticamente incorrecta para los tiempos que corren (pero de una manera muy disfrutable) los cinéfilos más avezados encontrarán muchos puntos en común con el argumento del mítico western "The Professionals" (Los Profesionales) de Richard Brooks.
Para destacar los títulos del comienzo, cortesía del especialista Maurice Binder (el de las emblemáticas películas de James Bond de los sesentas) y la canción que los ilustra ("Flight of the Wild Gheese") compuesta y cantada por la gran cantante Joan Armatrading.
Ver trailer:
Este es el tema "Flight of the Wild Geese", cantado por Joan Armatrading:
Dirigida por Jean-Pierre Melville; con Alain Delon, Richard Crenna, Catherine Deneuve. Duración: 98 min.
Durante el invierno, en una estación de esquí, la banda liderada por Simon roba un banco. El dinero es para financiar un cargamento de droga. El comisario recibe un soplo del robo por parte de un confidente.
"Un flic" es la última palabra de J.P. Melville, antes de fallecer, sobre el género negro y sus arquetipos, y supone su absoluta voluntad de abstracción porque, ante todo, representa la simplificación a su esencia de los tradicionales procedimientos estilísticos y retóricos. En este film crepuscular a Melville ya ni siquiera le interesa la intriga, que soluciona mediante elipsis y sobreentendidos, sino, únicamente, la peripecia y la ambigüedad en estado puro.
Todo se da ya por supuesto: la acción transita por los vacíos del relato, y la psicología y las relaciones de los personajes tampoco le preocupan al director, ya que son casi inexistentes. Los gángsteres que aquí aparecen delatan, a través de las constantes elipsis, la maniática minuciosidad con que organizan todas sus acciones; un método obsesivo para eludir el vacío y la desesperación y, en última instancia, para evitar la inactividad que conduciría a la nada. De nuevo, aparece la obsesión de Melville por la muerte; pero el círculo fatal, que reúne alrededor de esta tragedia a todos sus personajes, como siempre, se cierra una vez más y ya nadie puede escapar de él.
Si queremos comprender totalmente su estructura cinematográfica es recomendable revisar otros dos extraordinarios filmes, anteriores a éste, del mismo director ("El samurai" y "El círculo rojo"). Todos juntos forman la gran trilogía policíaca de Jean-Pierre Melville en la recta final de su vida. Así, ahondando en su esencia, podemos observar el ritual de samurai que caracteriza a sus personajes. Los cambios de vestuario de Richard Crenna es un buen ejemplo de cómo cada uno de los gestos, que el actor realiza al vestirse para llevar a cabo el planeado golpe, se erige en el centro de atención del director, y todo el conjunto acaba formando un ballet gestual que, finalmente, por énfasis adquiere más importancia dramática, incluso, que el propio desarrollo de la secuencia posterior del atraco al banco bajo la lluvia. En referencia a la forma de vestir de sus protagonistas, J.P. Melville dijo en una ocasión: "Un hombre armado es casi un soldado, y por eso debe llevar uniforme, y le aseguro que tiene tendencia a llevar sombrero...".
La metodología transgresora, como herramienta básica en la construcción fílmica de esta crónica negra policíaca, dio origen a un nuevo lenguaje visual que, en el momento de su exhibición, no fue suficientemente apreciado y confundió a muchos expertos y cinéfilos, haciéndoles pensar en una involución profesional e ideológica del director francés al final de su carrera.
Profundas revisiones posteriores de la filmografía de este realizador galo han conducido a otras conclusiones muy diferentes que, a través de sus novedosas y acertadas críticas, demuestran todo lo contrario: la terrible genialidad simplificadora de su último film, como legado póstumo de Jean-Pierre Melville a la creación artística, y su contribución al inicio de una nueva estética cinematográfica.
Título original: "L'Aventure C'Est L'Aventure" (1972)
Dirigida por Claude Lelouch; con Lino Ventura, Jaques Brel, Aldo Maccione, Charles Denner, Charles Gérard, Johnny Hallyday, Nicole Courcel, Yves Robert, Juan Luis Buñuel y otros.
Una pandilla de sinvergüenzas, delincuentes y gángsters descubren que están pasados de moda y que la forma más rentable y cómoda de delinquir y hacerse ricos es a través de la política.
Mezcla rara de comedia costumbrista, cine de aventuras y denuncia política, donde no se salva nadie.
Obra de un Claude Lelouch inspirado (parece mentira que sea el mismo director que años después pergeñara el film "Los Unos Y Los Otros"). (Subtítulos Denise Castello)
Dirigida por John Boorman; con Lee Marvin, Angie Dickinson, Keenan Wynn, Carroll O’Connor, Lloyd Bochner, Michael Strong, John Vernon, Sharon Acker, James Sikking, Sandra Warner. Guión de Alexander Jacobs, David Newhouse sobre la novella The Hunter de Donald E. Westlake.
Walker (Lee Marvin) es traicionado por su mejor amigo Max Reese y su esposa Lynn cuando recibían en la abandonada prisión de Alcatraz la entrega de una gran cantidad de dinero procedente de una organización criminal. Dejándolo herido y dándolo por muerto lo abandonan desangrado en una celda de la famosa penitenciaria. Walker buscará venganza y su parte del botín; para ello intentará localizar a la pareja en la ciudad de Los Ángeles.
Estupendo y estremecedor thriller dirigido por el siempre excepcional John Boorman y basado en la novela "The Hunter" que Donald Westlake escribió en 1964 aunque con el pseudónimo de Richard Stark; Marvin interpreta a uno de los personajes más duros de toda la historia del cine americano. Lee Marvin y John Boorman se encontraron por primera vez mientras el primero rodaba “Doce del patíbulo”. Lo que empezó como un mero conocimiento terminó siendo una relación de profunda amistad, que al poco se materializó en el deseo de ambos por trabajar juntos en una película. Y quiso el destino que cayera en su manos una sólida novela de un tal Robert Stark, pseudónimo tras el que se ocultaba Donald E. Westlake. La feliz alianza dio como resultado una magnífica película en la que muchos quieren seguir viendo influencias de la vanguardia de la Nouvelle Vague francesa, en especial de “Alphaville”, de Jean-Luc Godard, y de su personaje central Lemmy Caution, del que Walker, el personaje de Lee Marvin, toma prestadas algunas porciones de su filosofía vital.
Boorman pues, nos lleva a la ciudad de Los Angeles y nos mete dentro del cuerpo de un tal Walker, un hombre que es dado por muerto después de ser traicionado por su amigo, un gángster llamado Mal Reese, y así vamos descubriendo que este es el amante de la esposa de Walker. Cuando este se cura de sus heridas quiere recuperar a toda costa los noventa mil dólares que ambos robaron, y para ello trama un plan de auténtica venganza...
La película cuenta con un ritmo verdaderamente inteligente a la vez que inspiradísimo, ya que unas veces lo hace de forma pausada para dar un giro vertiginoso en otras ocasiones, cosa que hace de la película una historia sumamente interesante y además aderezada con algunas escenas subidas de sexo -por aquel entonces, por supuesto.
Soberbia la fotografía en color de Philip H. Lathrop y plasmando de forma perfecta el formato panorámico para lograr al máximo esos paisajes tanto inmensos como desoladores de la gran ciudad, y muy buena a la vez la banda sonora de Johnny Mandel. Hay que destacar la presencia de John Vernon (Topaz), aquel gran actor secundario con la cara picada de viruela que le da vida a ese traidor gángster llamado Mal Reese.
Una película llena de puro nervio y dotada al más puro estilo del cine negro en plena era psicodélica, y que sigue siendo tan cautivadora como el día de su estreno. Como curiosidad, esta película fue la primera en rodarse en la prisión de Alcatraz tras su cierre definitivo en 1963.