Este ciclo está dedicado a aquellos géneros cinematográficos que por lo general no se ven reflejados en los ciclos de cine-debate o cine arte, como por ejemplo, el cine clásico, el cine bizarro, la ciencia ficción, el cine negro, el erótico, el de terror, el spaghetti western, el blaxploitation, el anime, el cine clase 'b' en general y otros géneros. Dentro de estos subgéneros cinematográficos pueden encontrarse verdaderas joyas cinematográficas, como así también las peores películas de la historia; pero si hay algo que todas tienen en común es su garantía de diversión. Esperamos que lo disfruten.
Dirigida por Herbert Wise; con Pauline Moran, John Cater, David Ryall, David Daker, Adrian Rawlins, Bernard Hepton y Clare Holman.
Un joven abogado es enviado a Crythin Gifford, un pueblo alejado, para poner en venta los bienes de la Sra. Drablow, una viuda a la que nadie quería. En el pueblo se da cuenta de que nadie quiere hablar de ella ni acercarse a su casa. Durante su estadía en su casa se da cuenta de que hay en ella una presencia que tiene maldito a todo el pueblo, y dicen que quien la ve hereda una terrible maldición. Ignorando las advertencias de los lugareños, el joven abogado se mete en la casa, donde descubre su horrible historia y se ve atrapado en su aún más horrible legado.
Adaptación de Nigel Kneale de la novela de Susan Hill, La Mujer De Negro tiene una excelente caracterización y una atmósfera amenazante de intenso terror.
Dirigida por Mike Hodges; con Michael Caine, Ian Hendry, Britt Ekland, John Osborne, Tony Beckley, George Sewell, Geraldine Moffat.
Sinopsis: Cuando su hermano muere en extrañas circunstancias en un accidente de tráfico, el gangster londinense Jack Carter viaja a Newcastle para investigarlo.
"Get Carter" es uno de los más relevantes clásicos modernos de la cinematografía británica, una película que viene a resolver uno de los más arraigados enigmas del género: ¿qué sucede cuando un asesino profesional, un asalariado del crimen, se permite la imprudencia de saltarse las reglas? En "Get Carter", el protagonista, Michael Caine, muestra su lado más duro, en un personaje que se define por su ansia de venganza y su impúdica falta de misericordia. Es un film sombrío, poco complaciente, una mirada a los mecanismos menos confesables de la venganza, ambientado en unos escenarios poco usuales (la industrial Newcastle, un decorado poco habitual en el cine negro). Un homenaje, en definitiva, al cine de género, a la obra literaria de autores como Raymond Chandler y Dashiell Hammett. Fíjense bien en qué libro está leyendo Michael Caine en el tren que le lleva a Newcastle. Efectivamente, es el "Adiós, muñeca", de Raymond Chandler.
Un film sombrío y poco complaciente, que propone una mirada diferente a los mecanismos menos confesables de la venganza. Michael Caine está sencillamente genial.
Si hay una película de la que es difícil hablar es precisamente de ésta, ya que escapa a toda clasificación: es una película de acción con un ritmo muy lento para el gusto actual, casi de documental al principio; está impregnada de un pesimismo vital impresionante, sin embargo hay escenas muy cómicas. Y como el mismo personaje que interpreta Caine, es zafia y ruda, al mismo tiempo que muy elegante. En Inglaterra es considerada un verdadero clásico, considerada una película de culto. La verdad que gracias a films como éste se da cuenta uno de por qué Michael Caine es una institución en Inglaterra, siendo considerado por el mismísimo Sean Connery (su gran amigo) como el verdadero número uno.
Hace unos años Sylvester Stallone dirigió y protagonizó un innecesario remake de esta joya británica de los setentas, a la cual es conveniente escaparle como al mosquito del Dengue.
Dirigida por Jonathan Yudis; con Mary Carey, Sean Andrews, Darrell Sandeen.
Pervert! es un explosivo film dirigido por Jonathan Yudis, en una muestra del cine más explotation visto en décadas pasadas, en forma de comedia bizarra totalmente despreocupada y sin ningún tipo de sutilezas, tomando como parentesco más directo películas del repertorio Russ Meyer (Supervixens, Faster, Pussycat! Kill! Kill!).
En este caso predomina instantáneamente la parte visual, desde varios sentidos, empezando por la estética exploitation grinhouse más delirante, constantes desnudos hipnóticos y una coloración intensa y luminosa.
A partir de esas premisas comienza un film desfachatado, sexy y de puros delirios, en una historia particular, que resulta irrelevante y sin mucho sentido, que sirve en este caso de excusa para disfrutar de un momento de relajación cerebral, de puro entretenimiento bizarro y descolocado.
Los desnudos, la comedia y el horror se complementan correctamente en una historia que cuenta como un joven muchacho estudiante decide visitar la granja de su padre, en pleno desierto, encontrándose recién llegado con la sexy pareja de su veterano padre. El muchacho inevitablemente terminara teniendo todo tipo de sexo con la rubia voluptuosa a espaldas de su padre, un extraño hombre de religión obsesionado con las esculturas de figuras humanas construidas de carne animal. La rubia desaparece junto con la nueva explosiva pareja del anciano, desencadenando así el misterio y las dudas de un posible asesino suelto. Rápidamente aparece otra sustituta, en este caso una sexy doctora, que terminará descubriendo al culpable de estas penetrantes muertes.
Una película rápida y bastante particular, desvergonzada por partes y altamente bizarra, en donde el desnudo fácil y el horror hacen al entretenimiento. (sinopsis extraida de Horas de Horror)
Título original: "Garde À Vue" (1981) (También conocida como "Ciudadano Bajo Vigilancia")
Dirigida por Claude Miller; con Lino Ventura, Michel Serrault, Romy Schneider, Guy Marchand y otros.
Una noche de Año Nuevo, el inspector Antoine Gallien, secundado por Belmont, su colaborador, recibe en la comisaría al notario Martinaud. Acaban de ser descubiertos los cuerpos de dos niñas asesinadas y violadas. Ahora bien, Martinaud conocía a una de ellas. Este último trata de jugar al personaje influyente, pero cambia rápidamente de conducta cuando el inspector le demuestra que su ausencia de coartada lo convierte en el sospechoso número uno...
Prestigioso film de Claude Miller, ganador de 4 César: a mejor actor (Serrault), guión, actor de reparto (Marchand) y montaje. También fue nominado en las categorías de fotografía (Bruno Nuytten), sonido, director y film.
Interesante film francés de intriga, muy bien realizado e interpretado, gracias a un medido guión donde los diálogos, fundamentales en una película donde el interrogatorio a un sospechoso es la principal baza, son excelentes y denotan una inteligencia fuera de toda duda. De todas formas no es un guión original, sino que está basado en la novela "Brainwash", de John Wainright.
Aquí los papeles principales los llevan Lino Ventura, soberbio actor italiano emigrado cuando era niño a Francia y descubierto por Jean Becker cuando competía en lucha libre, y por el genial Michael Serrault, que con este papel conseguiría el César francés.
El ritmo es impecable, yendo de menos a más, según se van descubriendo particularidades de la vida familiar del sospechoso. Tiene la duración necesaria y la intriga está bien llevada. La aparición de la siempre maravillosa Romy Schneider (en uno de sus últimos trabajos cinematográficos), le da un aire de fatalidad a la historia, a la vez que la impregna de una profunda tristeza.
"Arresto Preventivo" es un polar reducido a la mínima expresión, desarrollado en su práctica totalidad en un solo decorado y sin más artificios que un par de flashbacks, o más bien retrospectivas que no paran la acción; en definitiva, no más elementos que el veterano Lino Ventura, el sospechoso Michel Serrault y Guy Marchand como convidado de piedra. Ventura interroga a Serrault, pero rápidamente el interrogatorio se torna en duelo verbal entre dos lobos viejos que los va aislando (y a nosotros con ellos) poco a poco del contexto que los ha reunido, no así de sus roles; Ventura y Serrault juegan al gato y al ratón sin moverse de sus asientos, intentando convencerse a sí mismos de que la realidad no volverá a hacerse con ellos a la salida.
Los incisos de Guy Marchand, y en especial el de Romy Schneider correrían el peligro de hacer caer el film en la moralidad, rectitud o simple planicie que se evita hasta entonces de no ser por la fuerza de sus intérpretes, o su simple presencia. Los Martinaud, una vez empezamos a conocerlos bien vía Schneider, vemos que bien podrían provenir del cine de Claude Sautet. Pero no es sólo mérito de ella.
Y es que Claude Miller no desaprovecha el potencial del film; se limita a manejar los hilos con la sobriedad suficiente como para no estorbar a sus intérpretes, y no jugar con el espectador (como hiciese Stephen Hopkins en la versión americana de la obra que nos ocupa: "Bajo Sospecha" (2000), interpretada por Gene Hackman y Morgan Freeman). Sin embargo, en la secuencia de Schneider se libra de esa sobriedad, y permite que ella ilumine la pantalla, aun cuando sólo la vemos en la oscuridad. Este inciso, tan bello como en parte desgarrador, es la mejor secuencia de la película y uno de los mejores momentos del según parece decayente cine francés de los 80.
Con este filme desasosegante y minimalista (no estamos tan lejos de La Soga) que nunca da a la platea más de lo necesario, y sin necesidad de hacernos creer que nuestra vida futura será más esperanzadora que la presente, Miller cede todo protagonismo en beneficio de esta pequeña obra maestra del cine de género en la que Michel Serrault, una vez más, se come la pantalla.
Título original: "Kiss Meets The Phantom Of The Park" (1978)
Dirigida por Gordon Hessler; con Peter Criss, Ace Frehley, Gene Simmons, Paul Stanley, Anthony Zerbe, Carmine Caridi, Deborah Ryan, John Dennis Johnston, John Lisbon Wood, Lisa Jane Persky. Producida por Hanna-Barbera Productions y Kiss Productions.
El parque de diversiones más grande de Estados Unidos tiene ideado para sus próximas semanas dar una espectáculo increíble: la mejor banda de hard rock tocará para un millón de fanáticos. Estamos hablando de Kiss. Este acontecimiento trae problemas para un científico loco que trabaja en el parque, ya que la banda interrumpe du proyecto secreto para crear robots que suplanten las actividades humanas. Esto provoca la ira del científico y no le queda más remedio que fabricar unos demoníacos robots con la imagen de Kiss para destruirlos. Pero el científico no contaba con los súper poderes del Chico Estrella, el Demonio, el Chico Espacial y el Gato (Sí, poderes, ¿y qué?). Mediante unos talismanes pueden tener fuerza sobrenatural, desaparecer, tirar rayos rojos de una calidad Maniac Mansión 1, y un montón de trucajes muy graciosos. El científico se pone de la nuca y los Kiss lo ponen en su lugar, pero antes tocan un par de temas, luchan contra ridículos enemigos y demuestran que bajo el maquillaje hay cuatro hombres de buen corazón.
Gene Simmons, gran fan de los Beatles pensaba que si los cuatro de Liverpool tenían sus películas, ¿por qué no KISS? Y de esta manera, sin pensar demasiado en un guión ni nada, se inició el proyecto. El film, dirigido por Gordon Hessler, era una producción de Hanna-Barbera (la de los dibujos animados) para la NBC, iniciándose el rodaje en mayo de ese año en California, en el Parque de Atracciones Magic Mountain. Ni que decir tiene que la película, emitida en la NBC, nunca en cine, fue un gran éxito, siendo el segundo programa de mayor audiencia de la cadena ese año. No pudo con Noche de fiesta, claro. Por cierto, que el título es engañoso. En la película no aparece ningún fantasma. En la Argentina si se estrenó en cines, con el agregado de unos clips de la época de "Dinasty".
En el film, aparte de los cuatro miembros originales de KISS, aparecía Anthony Zerbe haciendo de malvado científico. Entre sus múltiples películas, es posible que le hayas visto en Star Trek: Insurrección, La zona muerta o ¡Asteroide!. También salía Lisa Jane Persky (El increíble Hulk) como Dirty Dee, una alborotadora convertida en secuaz del villano. En cuanto al rodaje, fue un pequeño desastre, sobre todo debido a la desgana de Ace y Peter. De hecho, por lo que se cuenta, en la mayoría de los planos quienes aparecen en pantalla son unos dobles. Ace se dedicó a ir a las Vegas a gastarse la fortuna que había ganado con el grupo y Peter estuvo muy entretenido con Debra Jemsen (una ex conejita de Playboy).
La película tiene dos grandes momentos, igual de ridículos. Se trata de dos escenas de peleas. En el primer caso, vemos a KISS enfrentándose a toda una galería de enemigos enviados por el malvado científico: una especie de hombres gato blancos, karatekas, samurais y por si todo eso fuera poco, monstruos de toda la vida, los típicos de la Universal: Drácula, Frankestein, el hombre lobo, la momia... Es alucinógeno contemplar a Gene Simmons forcejeando con Frankestein o Ace Frehley haciendo desaparecer a un hombre gato blanco. Aunque absurda y sin sentido, no tiene precio observar estas imágenes más propias de un cómic de serie Z que de una película. El segundo momento a destacar es aquel en el que KISS se enfrenta a sus dobles. El malvado científico había logrado atrapar a los cuatro miembros y los había suplantado por réplicas mecánicas que cambiaban la letra de las canciones. Al final, claro, vencen los KISS originales (aunque, ¿cómo saberlo?), tocan Rock and roll all nite, liberan al novio de la chica y todos son felices. Poco antes hemos podido ver a Peter cantando frente a una fuente su imprescindible Beth.
Musical, terror y entretenimiento familiar podrían haberse agitado en su justa medida y dar como resultado un film con cierta gracia, pero sin embargo, Kiss meets the phantom of the park fue una película de lo más embarazosa. Posiblemente, si los miembros del grupo (Gene Simmons, Paul Stanley, Peter Criss y Ace Freheley) se hubieran parado a pensárselo dos veces, no habrían aceptado entrar en esta locura. Se la vendieron como una especie de Star Wars , un taquillazo seguro. Pero ni el presupuesto ni el talento del director podían acercarse a nada de eso, los efectos especiales son sonrojantes, las actuaciones, bien, ¿qué se puede esperar como actores, de cuatro rockeros egocéntricos, la mitad -Criss y Freheley- borrachos y yonquis, y la otra mitad -Paul y Gene Simmons- demasiado endiosados como para ver la realidad? Para morirse de risa.
Dirigida por Russ Meyer; con Shari Eubank, Christy Hartburg, Charles Napier y Uschi Digard.
Sinopsis: Harry Sledge, un policía sádico, mata a la novia de Clint (el protagonista) inculpándolo y haciéndolo escapar por el desierto californiano, que es donde se desarrolla esta historia. En su fuga, Clint se consigue con unas cuantas mujeres que lo acosan sexualmente y le causan más problemas de los que ya tiene. Luego de estar escapando por unos días, conoce a SuperVixen (todas las mujeres de esta película tienen el calificativo "Super" antes del nombre) y se enamora. Todo va bien hasta que aparece otra vez Harry el policía quien, al más puro estilo asesino de la PM, se obsesiona con torturar y matar a la feliz parejita. Al final puede que consiga o no su objetivo.
Un film de Russ Meyer significa asistir a una suerte de cartoon de ritmo endiablado, con mujeres que desafían las leyes de la naturaleza con pechos descomunales y hombres convertidos en rednecks paletos. Su receta es una brillante mezcla de violencia, humor y sexo. Cine original y atrevido, Russ Meyer nos alegra la vista con una soltura con la cámara y el montaje que lo sacan del paquete de cine psicotrónico de serie Z para postrarlo en la mesa de disección del cinéfilo sin prejuicios. Las primeras experiencias de Meyer con la cámara datan de 1942, cuando cuenta con poco más de dieciocho años, y se enrola en el ejército USA, donde se encarga de filmar combates en primera línea durante la Segunda Guerra Mundial. Su primer film en 1959, "The immoral Mr. Teas" es considerado por muchos el primer porno del cine americano. La afirmación resulta algo exagerada, pero lo cierto es que esta soft-core movie está repleta de chicas malas delineadas por un espectacular perímetro y fáciles de desnudar. No hay duda de que el estilo Meyer ya estaba constituido en esta ópera prima. Otras películas de la primera época del director son "Motor psycho" (de motoqueros, aquí no hay chicas), o la mítica "Faster pussycat! Kill! Kill!" de 1965 -que también pasaremos más adelante en el ciclo), espectacular película, un caos de violencia, desierto, gasolina y Tura Santana, el icono definitivo del cine de Meyer. Con este film, Meyer entra en los círculos de arte y ensayo y, veinticinco años después, será copiado, según algunas fuentes, por Ridley Scott en "Thelma y Louise" (1991), aunque el director de "Alien" lo haya negado siempre.
En los setenta, se consagraría el puro estilo de Meyer con este film, "Supervixens". Este es, ante todo, una obra de autor. Meyer produce, dirige, escribe, fotografía y monta la obra, asegurándose de que todo lo que veamos sea obra propia. Meyer rodó "Supervixens" en el desierto de Arizona, alejado de zonas urbanas que miraban con malos ojos el desparrame de sexo que representaban sus rodajes, mientras que para los interiores se trasladaron a Hollywood. El casting sigue la línea auteur del resto de su producción, con chicas cuidadosamente escogidas y procedentes del mundo de las strippers. Russ Meyer, alabado por directores de los llamados "serios" como por ejemplo Martin Scorsese, se convierte con este film en una especie de "Fellini rural", como lo han llamado algunos, creador de una rama de la sexploitation que nadie ha sabido practicar con tan satisfactorios resultados.
Título original: "The Man Who Haunted Himself" (1970)
Dirigida por Basil Dearden; con Roger Moore, Hildegarde Neil, Olga Georges-Picot y otros.
“The Man Who Haunted Himself”, es un thriller psicológico del director inglés Basil Dearden, el cual está basado en la novela de Anthony Amstrong, “El extraño caso del Sr. Pelham”.
Declarado muerto durante unos breves segundos después de un trágico accidente de coche, Harold Pelham (Roger Moore), un tranquilo hombre de negocios, vuelve a la vida milagrosamente sobre la mesa de operaciones. Sin embargo, algo extraño sucede, pues durante aquellos segundos parece que un demoníaco y ambicioso doble ha usurpado su personalidad, tanto en su vida pública como privada. Cuando regresa a casa, se da cuenta de que su doble no sólo está poniendo en peligro toda su carrera, sino también comprometiendo su matrimonio. Será el decisivo encuentro con su doble lo que podrá llevar a Harold Pelham a los límites de la locura.
Tras el éxito que obtuvo la serie “El Santo” (1962-1969), Roger Moore estaba listo para tomar nuevos proyectos. Es por eso que tan pronto terminó la serie, comenzó a trabajar en dos largometrajes: “Crossplot” (1969) y “The Man Who Haunted Himself”. Esta película está basada en una novela del escritor Anthony Amstrong, la cual ya había sido adaptada en la serie de televisión, “Alfred Hitchcock Presenta”. Para Moore, este film representaba una oportunidad de demostrar su talento actoral, a la vez que le servía para explorar un género con el cual no estaba muy familiarizado, por lo que no dudó en aceptar el rol apenas le fue ofrecido.
La película trata el clásico tema del doppelganger o del doble maligno, desde la compleja mirada de la psiquiatría, agregándole algunos tintes sobrenaturales. Si bien el film en un principio se presenta de manera bastante realista, a medida que va transcurriendo la trama, comienza a tornarse cada vez más surrealista. Esta transición esta manejada maravillosamente por el director, quien contrasta el mundo real con el mundo más onírico, utilizando distintas iluminaciones para cada una de las etapas de la cinta. De la misma forma, durante el transcurso de la cinta se puede apreciar como el director comienza a utilizar ángulos cada vez más bizarros. El uso de las luces de colores, como también el de los distintos ángulos, pareciera sugerir la idea de que el personaje de Roger Moore está perdiendo la cordura. Su percepción del mundo se va volviendo cada vez más surrealista a medida que avanza la trama, al mismo tiempo que el espectador comienza a preguntarse si todo lo que está sucediendo es obra de la distorsionada mente de Pelham o tiene una respuesta sobrenatural. Viendo la historia netamente desde el punto de vista de la psiquiatría, se podría pensar que trata acerca de la crisis masculina de los 40. Se retrata a Pelham como un hombre claramente insatisfecho con su matrimonio y con su propia vida, que es demasiado rígida. Como respuesta a todo esto, su subconsciente crea una personalidad alterna, la cual no teme tomar riesgos, se muestra más ambiciosa y desinhibida. En parte, el film nos plantea el complejo problema moral acerca de la múltiple personalidad del ser humano, lo que llevado a grados extremos, podría convertirse en esquizofrenia. Esa lucha interna que todos llevamos entre nuestro lado bueno y malo, blanco o negro.
Otro punto que resulta importante destacar, es la importancia que Deadern le da a los objetos, transformándolos en elementos clave de la historia. Un ejemplo claro de esto son las cerillas que Pelham y su doble parten por la mitad. Para Pelham, estas cerillas quebradas son la pista patente de que su doble ha pasado por los lugares en los que él suele estar. De la misma forma, el director utiliza la música, tanto para crear una atmósfera inquietante y opresiva, como para diferenciar a Pelham con su doble. Tanto el uso de la música como el realce de los objetos, son parte de los elementos utilizados por Alfred Hitchcock en sus películas, y los cuales Dearden supo utilizar bastante bien en esta cinta.
El director optó por filmar en locaciones reales en vez de filmar en estudios, con el objetivo de darle un mayor realismo a una película que presenta una premisa bastante fuera de la común. De la misma forma que las actividades de Pelham se tornan más extrañas y aterradoras, el ritmo y el estilo visual del film se vuelven más frenéticos. Existe una sensación palpable de desesperación y paranoia, que lentamente comienzan a llevar a los bordes de la locura al protagonista. La fotografía de Tony Spratling y la banda sonora de Michael J. Lewis, son realmente buenas, y ambas colaboran en la construcción de la atmósfera y la tensión que presenta la cinta.
El productor/escritor no acreditado de la cinta, Bryan Forbes dijo en una ocasión que Roger Moore “siempre había sido subestimado como actor”, y la verdad es que luego de ver esta película es difícil no estar de acuerdo con él. Roger Moore entrega la que tal vez es la mejor interpretación de su carrera. El actor de vida de manera creíble a las dos personalidades de Pelham, llevándose todo el peso de la cinta. Por un lado está el hombre organizado y obsesivo, que nunca hace nada fuera de lo común, mientras que en la vereda contraria está el hombre amante de los autos deportivos, que le gusta el juego y las mujeres. El resto de los actores, entre los que se encuentran Hildegarde Neil, Thorley Walters y Freddie Jones, realizan un estupendo trabajo personificando a los familiares y conocidos del atormentado y confundido Harold Pelham.
“The Man Who Haunted Himself” es una verdadera joya olvidada del cine británico. Tiene una trama intrigante, con momentos de gran tensión. Dearden logra un fino equilibrio entre el suspenso y el horror sobrenatural, lo que culmina con un sorprendente y ambiguo final, que de seguro dejará sorprendido e intrigado al espectador. Dearden fue un interesante director, y se despidió con este gran film, que no sólo nos presenta una cara desconocida de Roger Moore, sino que también nos presenta una bizarra mirada al tópico de la doble personalidad.