Este ciclo está dedicado a aquellos géneros cinematográficos que por lo general no se ven reflejados en los ciclos de cine-debate o cine arte, como por ejemplo, el cine clásico, el cine bizarro, la ciencia ficción, el cine negro, el erótico, el de terror, el spaghetti western, el blaxploitation, el anime, el cine clase 'b' en general y otros géneros. Dentro de estos subgéneros cinematográficos pueden encontrarse verdaderas joyas cinematográficas, como así también las peores películas de la historia; pero si hay algo que todas tienen en común es su garantía de diversión. Esperamos que lo disfruten.

Los Cínecos



PROGRAMACIÓN AÑO 2014

El Especulador

Jueves 7 de julio

Título Original: "Il Boom" (1963)

Dirección: Vittorio De Sica
Intérpretes: Alberto Sordi, Gianna Maria Canale, Elena Nicolai, Ettore Geri, Alceo Barnabei, Federico Giordano
Guión: Cesare Zavattini
Fotografía: Armando Nannuzzi (B y N)
Música: Piero Piccioni
Producción: Dino de Laurentiis Cinematografica
País: Italia
Duración: 97 min.

En "Il boom" Sordi encarna a Giovanni Alberti, un hombre que se endeuda por una simple y estúpida razón: que gasta más de lo que gana. En pleno despegue económico, para complacer a su esposa, intenta a sostener un nivel de vida que está mucho más allá de sus posibilidades reales, y ya nadie quiere prestarle dinero. Para colmo ella, acostumbrada a vivir cómodamente, sin querer sacrificar nada, y obsesionada por las apariencias, le exige vacacionar en el mismo lugar donde lo hacen sus amistades, y él no se atreve a contarle que está en bancarrota por miedo a que ésta lo deje.

Finalmente, cuando ella y su padre, un general del ejército, se enteran, le piden el divorcio, reprochándole lo inútil que es y el bochorno por el que están pasando.
Ahogado por las deudas y sin nadie más a quien pedirle préstamos, conoce a la señora Bausetti (Elena Nicolai en un papel impagable), esposa de un millonario hombre de negocios, que lo invita a su casa en forma misteriosa, ofreciéndole el dinero que tanto necesita, a cambio de algo que luego hablarán a solas. Al principio él cree que ella quiere ser su amante y ante su situación desesperada, acude a la cita. Pero lo que ella quiere de él es otra cosa. A partir de allí, se sucede una serie de situaciones hilarantes y dramáticas al mismo tiempo.

Estupenda comedia negra con un Alberto Sordi en su mejor momento, donde los geniales De Sica y Zavattini satirizan despiadadamente a una sociedad donde las apariencias pesan más que la realidad, donde las amistades y hasta los amores se mueven por el interés y en la que sólo cuenta el éxito a cualquier precio.



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Razzia

Jueves 14 de julio

Título Original: "Razzia Sur La Chnouf"

Dirección: Henri Decoin
Intérpretes: Jean Gabin, Lino Ventura, Albert Rémy, Magali Noël, Lila Kedrova, Marcel Dalio.
Guión: Henri Decoin, Maurice Griffe, Auguste Le Breton (novela)
Fotografía: Pierre Montazel (B y N)
Música: Marc Lanjean
Producción: Jad Films / Société des Etablissements L. Gaumont
País: Francia
Duración: 105 min.

Polar francés basado en una novela de Auguste le Bretón (que efectúa una breve aparición) y centrado en el mundo del tráfico de drogas, al cual retrata desde dentro. Estupendamente dirigida por Henri Decoin, la película destaca por su notable fotografía en blanco y negro, donde el uso de las sombras es constante (casi todo transcurre de noche), y por su estilo por momentos documental - filmado en locaciones naturales - más cercano a los thrillers franceses de la decada siguiente.

Henri "El Nantés" (un soberbio Jean Gabin) regresa a su país natal para sustituir al recién liquidado "El Bosco", después de una larga estadía en los Estados Unidos, donde supo forjarse una fama de tipo duro trabajando para un narcotraficante llamado Paul Liski. Ya en París, éste le encuentra una tapadera, un bar llamado "Le Troquet", donde se relaciona con una atractiva empleada, Lisette (Magali Noël), conoce a dos de los matones de la organización, Roger el Catalán (nada menos que un joven Lino Ventura) y Bibi (Albert Rémy), y pronto se mete de lleno en la tarea de averiguar por qué las operaciones en Francia no son tan provechosas, repasando toda la cadena de distribución.

A mediados de los años cincuenta la droga ya había provocado considerables estragos, pero el cine aún no hablaba de ello. Este es uno de los primeros films en hacerlo, describiendo el mundo de las drogas sin indulgencias, lo cual causó gran impacto en su momento. Incluso el guión por momentos salta de la historia principal para mostrar viñetas documentales, como por ejemplo la de los pequeños traficantes que usan las máquinas expendedoras de caramelos de las estaciones de trenes subterráneos, o los baños de los bares.

Todo en esta historia policial es moderno: los movimientos de cámara, la naturalidad de la interpretación, el argot parisino, el arte de la narración, la atmósfera del medio criminal, las actitudes más allá de todo juzgamiento moral. Los actores están inmejorables; incluso el gran Jean Gabin, no llega a eclipsar las brillantes actuaciones del elenco, particularmente Marcel Dalio como el pez gordo, Lila Kedrova interpretando a una drogadicta que suplica por un poco más en una de las últimas escenas, o el duro Lino Ventura (en su segundo film, nuevamente junto a Gabin).


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El Muelle de las Brumas

Jueves 2 de junio

Título Original: "Le Quai des Brumes" (1938)

Dirección: Marcel Carné
Intérpretes: Jean Gabin, Michèle Morgan, Michel Simon, Michèle Morgan, Pierre Brasseur, Édouard Delmont, Raymond Aimos, Robert Le Vigan
Guión: Jacques Prévert (Novela: Pierre Dumarchais) Fotografía: Eugen Schüfftan
Música: Maurice Jaubert Producción: Ciné-Alliance
País: Francia
Duración: 91 min.

Este gran film clásico del cine francés fue el que llevó a la fama internacional al gran primer actor Jean Gabin (durante años, uno de los más renombrados actores de la escena teatral gala), y puso en el tapete a quien luego fuera una de sus más icónicas actrices, Michèle Morgan.

Título clave del llamado "realismo poético", fue uno de los films franceses que más influencia tuvo en su época. Basado en una novela de Pierre Dumarchais, cuyo argumento proponía tragedia y romance ambientada en los bajos fondos portuarios y a la cual el gran escritor Jacques Prévert supo insuflar de un gran aliento poético. Moviéndose entre una exposición naturalista y unas ensoñaciones metafísicas, posee un evidente encanto que permanece inalterable en el tiempo.

El cine de Marcel Carné se caracteriza por su condición estilizada, sus fascinantes decorados de estudios, y por sus brillantes y tan poco coloquiales diálogos, de una exquisitez literaria (debidos a Jacques Prevert, con quien colaboró Carné hasta finales de los 40 en ocho películas).

Otro acierto de El Muelle de las Brumas es la hipnótica ambientación, que otorga a la película de una atmósfera mágica que contribuye dramáticamente a las acción, pero que eleva la narración a la categoría de poesía en varios momentos.

Sin duda, una de las cumbres del cine francés en toda su historia.


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El Rey Lear

Jueves 9 de junio

Título Original: "Korol Lir" (1971)

Dirección: Grigori Kozintsev
Intérpretes: Regimantas Adomaitis, Donatas Banionis, Juozas Budraitis, Oleg Dal, Roman Gromadsky, Jüri Järvet, Aleksei Petrenko, Elza Radzina, Karl Sebris, Valentina Shendrikova, Aleksandr Vokach, Galina Volchek, Vladimir Yemelyanov
Guión: Grigori Kozintsev, Boris Pasternak (Obra: William Shakespeare)

Fotografía: Jonas Gritsius (B y N)
Música: Dmitri Shostakovich
Producción: Lenfilm Studio
País: Unión Soviética
Duración: 139 min.

Siete años después de filmar la que está considerada como la mejor adaptación de Hamlet al cine, el realizador Grigori Kozintsev (“Don Quijote”, “La nueva Babilonia”) volvió a tomar una obra de William Shakespeare como fuente del que sería su último largometraje, "El Rey Lear". Bajo la influencia de Orson Welles, Kozintsev quiso que también esta tragedia fuese rodada en un blanco y negro que acentúa los conflictos internos y externos de los personajes. Al igual que en Hamlet, Kozintsev recurrió a la espléndida traducción de Boris Pasternak (autor de Dr. Zhivago). Además, volvió a confiar la banda sonora a su viejo amigo Dimitri Shostakovich, quien compuso una de sus magistrales y más inspiradas partituras. (FILMAFFINITY)

"El anciano rey Lear (Yuri Yarvet) se siente cansado y decide repartir su reino entre sus tres hijas. Goneril (Elze Radzinya) y Regan (Galina Volchek) lo adulan con palabras para conseguir una mayor tajada, mientras que la hija menor Cordelia (Valentina Shendrikova) se limita a decir lo que siente, sin adornos, provocando la ira del rey.

Tras realizar Hamlet (Gamlet, 1969), probablemente la mejor adaptación cinematográfica de Shakespeare, Grigori Kozintsev volvió a retomar al dramaturgo de Stratford-on-Avon para configurar una nueva obra maestra.

El cineasta soviético escribió el guión a partir de la traducción al ruso que realizó Boris Pasternak en 1949. La puesta en escena austera, casi desnuda; se vale del polvo, la niebla, el viento, los nubarrones y la lluvia para crear una tragedia telúrica y sombría.

Este relato acerca de la ingratitud filial se sustenta en la avaricia, el egoísmo, la crueldad y la lujuria de unos personajes abocados hacia el caos. La locura y la muerte se manifiestan como las únicas salidas posibles frente a ese torrente de emociones insanas y febriles que provocan no sólo la destrucción de una familia, sino también la de todo un reino.

El estonio Yuri Yarvet lleva a cabo una brillante y dolida interpretación de ese arrugado y desencantado rey que acaba perdiendo el juicio ante los acontecimientos que se suceden tras su equivocada decisión. Será el precio que tenga que pagar por su prepotencia y excesos anteriores, en un sufrimiento que se verá culminado por la muerte de la única que tiene el corazón limpio en esta historia, la dulce Cordelia (en la secuencia del reparto es la única que lleva un vestido claro, como metáfora de la pureza de su alma).

No menos excelente resulta el trabajo de Oleg Dal como el Bufón del monarca, un loco lúcido que parece ser el primero en darse cuenta del error cometido por su amo. Su presencia en pantalla resulta impagable.

De forma paralela a la caída de la familia de Lear, asistimos a las conspiraciones contra el Conde de Gloster o Gloucester fraguadas por Edmund (Regimantas Adomaitis), hijo bastardo y desagradecido, que enemistará a éste con su primogénito Edgar para conseguir el poder.

Contribuyen a la redondez final del filme la gran fotografía en blanco y negro de Jonas Gritsius y la formidable partitura de Dmitri Shostakovich.

En conclusión, nos encontramos ante la mejor adaptación al cine de esta inmortal obra, incluso por encima de la famosa Ran (ídem, 1985) de Akira Kurosawa."

Texto extraído del blog "Esculpiendo el Tiempo" http://johannes-esculpiendoeltiempo.blogspot.com/2010/08/el-rey-lear-korol-lir-1971-de-grigori.html


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Rififí

Jueves 16 de junio

Título Original: "Du Rififi Chez les Hommes" (1955)

Dirección: Jules Dassin
Intérpretes: Jean Servais, Carl Möhner, Robert Manuel, Jules Dassin, Magali Noël, Pierre Grasset, Robert Hossein, Janine Darcey, Marie Sabouret, Claude Sylvain.
Guión: Jules Dassin, René Wheeler, Auguste Le Breton.
Fotografía: Philippe Agostini (B y N)
Música: Georges Auric
Producción: Pathé Cinéma
País: Francia
Duración: 117 min.

En los cincuentas, en plena guerra fría, la paranoia estadounidense frente a la Unión Soviética y el régimen comunista hizo que se mirara con sospecha a cualquiera que en el gesto más mínimo pareciera comulgar con tales ideas, surgiendo así la caza de brujas conocida como “Macartismo”, campaña de delaciones y denuncias sin sustento impulsada por el senador Joseph McCarthy con la que se buscaba “acabar” con cualquier asomo socialista y con posibles colaboradores o espías rusos.

Con el Macartismo, el cine norteamericano vivió una de sus épocas más oscuras. Muchos artistas de la industria abandonaron Hollywood voluntariamente o bajo amenaza y buscaron refugio en Europa tratando de respirar un aire de libertad de pensamiento y creación.

Entre los muchos que emigraron, se hallaba el director Jules Dassin, quien al ser incluido en la lista negra de McCarthy, tuvo que abandonar suelo norteamericano. En ese contexto de exilio, realiza en Francia en 1955 “Du Rififi Chez Les Hommes”, más conocida como “Rififi”, una obra maestra del cine negro por donde se mire.

Tony Le Stephanois (Jean Servais) acaba de salir de la cárcel y la ansiada libertad no es lo maravilloso que alguien pueda imaginarse: no tiene trabajo, ni dinero y su amada Mado (Marie Sabouret) está en brazos del mafioso Pierre Groterre (Marcel Lupovici) que le provee lo que él algún día le dio, pero que ahora está fuera de sus posibilidades. Jo (Carl Möhner) un amigo al que no delató cuando cayó en manos de la policía, es quien lo acoge y el que además le propone realizar el “atraco perfecto” junto a un par de compinches más, Mario Ferrati (Robert Manuel) y César (el mismo Jules Dassin). El blanco es una joyería y la experiencia les dice que no será difícil, que esta vez todo resultará sin complicaciones, que por fin con el botín lograrán retirarse de la vida criminal. La experiencia lo dice, sin embargo ¿es tan fácil salir del infierno?

En el cine negro o noir predominan -como bien señala su nombre- los ambientes lúgubres (herencia del expresionismo), los móviles sórdidos que impulsan a los personajes y el destino cruel del que contadas veces se podrá escapar, lo que se conoce como “pesadilla fatalista”. El azar guiado por la fatalidad, no puede existir un escenario más terrible. En ese terreno, cual arena movediza, los personajes vagan primero con calma y con desesperación después al notar que el hundimiento es inexorable, que de nada sirve lo que se haga pues la muerte está allí esperando. Todo es inútil.

El único que parece presentir esto es Tony Le Stephanois quien refleja en su rostro adusto y en cada movimiento una mezcla de extrañeza y tristeza. Sentimientos que de seguro también debía sentir el director en su condición de exiliado. Tony es Dassin y su rabia contenida solamente puede ser liberada cuando tiene por fin el encuentro con Mado y puede castigarla por el dolor que le causa. Cuando por fin los demonios de Dassin se calman un poco.

Un halo de pesadumbre cubre “Rififi”, y tenemos la sensación de ver a Tony y a sus compañeros como a través de un vidrio roto, como si asistiéramos a sus últimos días. Incluso la vivacidad del número de music-hall en el que canta la exuberante Viviane (Magali Noel), y que pareciera un respiro refrescante en la cinta, es por contradicción el punto de partida de la tragedia, y que además curiosamente tendrá como responsable al personaje que interpreta Jules Dassin. No cesaba el exorcismo.

La secuencia del robo es magistral. Vemos a Le Stephanois y sus colegas cumplir con cada paso de lo planeado tan cuidadosamente, sin perder ningún detalle. El director hábilmente omitió los diálogos y música durante los casi 20 minutos que dura esta secuencia, logrando que nos concentremos en sus gestos, en su angustia, aumentando así el suspenso.

El epílogo está filmado de forma vertiginosa, mostrándonos el deterioro del protagonista en la alocada carrera, desarrollando la catarsis de la que también somos parte y en la que sólo la inocencia puede estar a salvo.

Leny Fernández
(Extraído del blog "La Cinefilia No Es Patriota" http://lacinefilianoespatriota.blogspot.com/2008/01/la-catarsis-de-jules-dassin-rifif-1955.html)


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